No existe evidencia científica alguna que indique que las personas homosexuales nazcan con esa orientación sexual, más bien juegan un rol importante las experiencias y el entorno social.
Opción por un cambio es un espacio destinado para personas que deseen revisar sus emociones en lo relativo a la Atracción hacia personas del Mismo Sexo (AMS). Encontrarás material de interés que podrá ayudarte a concretar ese proceso. Encontranos en Facebook http://www.facebook.com/pages/Opci%C3%B3n-por-un-cambio/451502854924757
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miércoles, 17 de abril de 2013
martes, 16 de abril de 2013
Ex presidente de APA afirma que es posible el cambio
Nicholas Cummings fue presidente de la Asociación de Psicología Americana (APA). En este breve video afirma que aquellas personas con atracciones homosexuales tienen derecho de la opción por el cambio y que es posible el éxito en muchos casos.
domingo, 14 de abril de 2013
El problema del "matrimonio" gay analizado racionalmente
Cada vez
que escuchamos a políticos, activistas gay, periodistas o cualquier particular hablar
a favor de la legalización de las bodas homosexuales, se esgrimen argumentos
básicamente relacionados con la igualdad de derechos y la no discriminación.
Por ejemplo, el colectivo gay está haciendo su campaña bajo el lema: ‘los
mismos derechos, con los mismos nombres’.Prácticamente se ha abandonado la discusión sobre los aspectos psicológicos de la homosexualidad. Es decir, ya no se debate sobre si la homosexualidad es una sexualidad completamente equiparable a la heterosexualidad. En otras palabras, el debate se ha centrado en el Derecho Civil, en la igualdad de oportunidades y en las libertades individuales.
Cuando
por unos instantes nos detenemos a analizar y racionalizar estos argumentos, no
podemos evitar caer en algunos cuestionamientos sobre su veracidad, que ponen
en jaque la lógica y la racionalidad.
Valoración del argumento de la homofobia
Valoración del argumento de la homofobia
Lo
importante a tener en cuenta es que cuando entramos en la evaluación de estos
argumentos, no estamos haciendo un juicio de valor sobre la homosexualidad ni
tampoco sobre las personas homosexuales. Tomar partido en un sentido u otro
sobre el matrimonio homosexual es hacerlo sobre una idea, sobre un hecho o
situación, pero no sobre las personas de una orientación sexual determinada.
Por lo tanto aquí no tiene validez el término “homofobia”. Por otro lado la palabra “homofobia” es un término anticientífico que no está presente en los manuales de psicología o psiquiatría. En realidad es un término mediático utilizado abusivamente por algunos para la estigmatización de personas que se oponen a la legalización de las bodas homosexuales.
Por lo tanto aquí no tiene validez el término “homofobia”. Por otro lado la palabra “homofobia” es un término anticientífico que no está presente en los manuales de psicología o psiquiatría. En realidad es un término mediático utilizado abusivamente por algunos para la estigmatización de personas que se oponen a la legalización de las bodas homosexuales.
De este
modo no resulta contradictorio que una persona pueda amar y respetar a los
homosexuales como a cualquier otra persona, pero no estar de acuerdo con la
legalización de las bodas gay. Una cosa no quita a la otra. Una cosa es
rechazar un hecho, una conducta, un hábito y otra cosa muy distinta es rechazar
a un ser humano.
Por
ejemplo, en la Ciudad de Buenos Aires, se ha sancionado una ley que prohíbe
fumar en espacios cerrados. Aquí está claro que no hay una fobia u odio a los
fumadores, sino un simple rechazo a su hábito.
Valoración del argumento de la
desigualdad de derechos
Cuando analizamos el argumento de “igualdad de derechos para todos” debe de antemano existir una situación de desigualdad, de lo contrario esto sería falso. La supuesta desigualdad planteada aquí es la imposibilidad de contraer matrimonio con quien uno ama. Si tomamos a esta premisa como verdadera, se deduce que el amor es el requisito fundamental para contraer matrimonio. Entonces la simple lógica nos indica que el matrimonio debe extenderse a todas las uniones donde esté presente el amor.
Por ejemplo, es bastante común encontrar primos enamorados, un adolescente menor de edad enamorado de una mujer mayor, grupos de más de dos personas (polígamos), un hombre que ama a una mujer que ya está casada, etc.
El amor también está presente en aquellas parejas que no son sexuales. Todos conocemos algún caso de dos ancianos conviviendo juntos o dos amigos. Conocemos familias de tío y sobrino, de abuela y nieto y así muchas otras que tienen como común denominador el amor y la responsabilidad en la convivencia. Numéricamente, todas estas situaciones son muchísimo más usuales que las parejas de homosexuales.
Por tanto, si tomamos como verdadero el argumento de ‘tengo derecho a casarme con quien yo amo o con quien yo elijo compartir mi vida’, deberíamos extender la institución del matrimonio para todas y absolutamente todas las relaciones de convivencia donde exista el componente del amor. De lo contrario, si sólo lo hacemos con las parejas de homosexuales, estaríamos haciendo uso de la discriminación injusta, ya que consideraríamos que su forma de amar es mejor frente a otras.
A su vez, si el matrimonio fuese una institución legal que debe adaptarse a la orientación sexual de cada individuo, deberían tenerse en cuenta todas las orientaciones sexuales existentes, sin importar cuán bien toleradas son socialmente. Por ejemplo, asumiendo como correcto este argumento, la prohibición de que un bisexual pueda casarse con una persona de igual y con otra de distinto sexo al mismo tiempo, es discriminatorio, ya que no se está respetando la orientación del bisexual y no tiene derecho a desarrollar su vida en el marco de una figura legal que le permita su plena expresión.
Cuando analizamos el argumento de “igualdad de derechos para todos” debe de antemano existir una situación de desigualdad, de lo contrario esto sería falso. La supuesta desigualdad planteada aquí es la imposibilidad de contraer matrimonio con quien uno ama. Si tomamos a esta premisa como verdadera, se deduce que el amor es el requisito fundamental para contraer matrimonio. Entonces la simple lógica nos indica que el matrimonio debe extenderse a todas las uniones donde esté presente el amor.
Por ejemplo, es bastante común encontrar primos enamorados, un adolescente menor de edad enamorado de una mujer mayor, grupos de más de dos personas (polígamos), un hombre que ama a una mujer que ya está casada, etc.
El amor también está presente en aquellas parejas que no son sexuales. Todos conocemos algún caso de dos ancianos conviviendo juntos o dos amigos. Conocemos familias de tío y sobrino, de abuela y nieto y así muchas otras que tienen como común denominador el amor y la responsabilidad en la convivencia. Numéricamente, todas estas situaciones son muchísimo más usuales que las parejas de homosexuales.
Por tanto, si tomamos como verdadero el argumento de ‘tengo derecho a casarme con quien yo amo o con quien yo elijo compartir mi vida’, deberíamos extender la institución del matrimonio para todas y absolutamente todas las relaciones de convivencia donde exista el componente del amor. De lo contrario, si sólo lo hacemos con las parejas de homosexuales, estaríamos haciendo uso de la discriminación injusta, ya que consideraríamos que su forma de amar es mejor frente a otras.
A su vez, si el matrimonio fuese una institución legal que debe adaptarse a la orientación sexual de cada individuo, deberían tenerse en cuenta todas las orientaciones sexuales existentes, sin importar cuán bien toleradas son socialmente. Por ejemplo, asumiendo como correcto este argumento, la prohibición de que un bisexual pueda casarse con una persona de igual y con otra de distinto sexo al mismo tiempo, es discriminatorio, ya que no se está respetando la orientación del bisexual y no tiene derecho a desarrollar su vida en el marco de una figura legal que le permita su plena expresión.
Es así
que el sentido común y la simple lógica nos permite teorizar que ni el amor ni
la orientación sexual son fundamento del matrimonio.
Frecuentemente
escuchamos expresiones del tipo: ‘tengo amigos homosexuales y son muy buenas
personas’, ‘las parejas de homosexuales son una realidad’. Pero tampoco el
matrimonio está dirigido hacia buenas o malas personas o a individuos con una
orientación sexual dada, como tampoco a formas de convivencia que ‘son una
realidad’, sino que lo está a dos personas de distinto sexo y nada más.
¿Son tantos como se dice?
El hecho de que sean una realidad, de que existan parejas de homosexuales no significa que sean miles y miles como a veces se escucha. Por citar algunos ejemplos, en los Estados Unidos las parejas homosexuales constituyen, aproximadamente, el 0,2% del número de matrimonios. En Suecia, entre los años 1993 y 2001 la tasa de incidencia fue del 0,67%. En Noruega, entre los años 1993 y 2001 se registró una tasa de incidencia del 0,54%. En España, según el censo del Instituto Nacional de Estadística, representan el 0,11% de todas las uniones(1)
El hecho de que sean una realidad, de que existan parejas de homosexuales no significa que sean miles y miles como a veces se escucha. Por citar algunos ejemplos, en los Estados Unidos las parejas homosexuales constituyen, aproximadamente, el 0,2% del número de matrimonios. En Suecia, entre los años 1993 y 2001 la tasa de incidencia fue del 0,67%. En Noruega, entre los años 1993 y 2001 se registró una tasa de incidencia del 0,54%. En España, según el censo del Instituto Nacional de Estadística, representan el 0,11% de todas las uniones(1)
En la
Ciudad de Buenos Aires, en el año 2007, hubo tan solo poco más de sesenta
uniones civiles homosexuales (2)
Si tomamos como cierto el argumento de que los países más civilizados tienen aprobado el matrimonio entre dos personas del mismo sexo, entonces estamos obligados a considerar que el 97% del planeta Tierra es arcaico, retrógrado y homofóbico, ya que solo muy pocos países y Estados han sancionado esta ley. Por el contrario ni los Estados Unidos, ni Francia, ni Suiza, ni Italia, ni Lituania, ni Escocia, ni Australia por citar tan sólo unos ejemplos, tienen legalizado el matrimonio entre homosexuales.
Si tomamos como cierto el argumento de que los países más civilizados tienen aprobado el matrimonio entre dos personas del mismo sexo, entonces estamos obligados a considerar que el 97% del planeta Tierra es arcaico, retrógrado y homofóbico, ya que solo muy pocos países y Estados han sancionado esta ley. Por el contrario ni los Estados Unidos, ni Francia, ni Suiza, ni Italia, ni Lituania, ni Escocia, ni Australia por citar tan sólo unos ejemplos, tienen legalizado el matrimonio entre homosexuales.
Por el
contrario, en Estados Unidos, cada vez que se somete el debate a consulta
popular, los votantes eligen no respaldar el matrimonio homosexual. Esto ha
sucedido en Maine, Colorado, Wisconsin,
Virginia, Dakota del Sur, Idaho, Tenesse, Carolina del Sur y en California,
mientras que en los estados de Nueva York, Hawaii y Nueva Jersey no se
lograron los votos parlamentarios necesarios para su aprobación (3)
Valoración del argumento de la privación de derechos
Otro
argumento utilizado a menudo es que a los homosexuales les ‘faltan derechos’,
como por ejemplo el de contraer matrimonio. Sin embargo, hasta el día de la
fecha, los únicos derechos de los que carecen son el de donar sangre y el de
formar parte de las Fuerzas Armadas. Luego, ya gozan de los demás derechos:
educación, salud, trabajo, acceso a puestos políticos y cargos públicos, por
citar algunos ejemplos. Incluso pueden contraer matrimonio en las mismas
condiciones en las que un heterosexual puede hacerlo.
Cabe aquí una aclaración obvia: la prohibición de que dos personas de igual sexo puedan contraer matrimonio rige tanto para los homosexuales como para los heterosexuales. Supongamos que dos amigos viudos heterosexuales de igual sexo desean convivir juntos y compartir sus bienes, sus obras sociales y sus jubilaciones de modo recíproco y para ello deciden recurrir al matrimonio. Evidentemente no podrán hacerlo, simplemente porque son dos personas de igual sexo. De aquí se deduce que el matrimonio no está dirigido a homosexuales o a heterosexuales, sino a dos personas de distinto sexo.
Cabe aquí una aclaración obvia: la prohibición de que dos personas de igual sexo puedan contraer matrimonio rige tanto para los homosexuales como para los heterosexuales. Supongamos que dos amigos viudos heterosexuales de igual sexo desean convivir juntos y compartir sus bienes, sus obras sociales y sus jubilaciones de modo recíproco y para ello deciden recurrir al matrimonio. Evidentemente no podrán hacerlo, simplemente porque son dos personas de igual sexo. De aquí se deduce que el matrimonio no está dirigido a homosexuales o a heterosexuales, sino a dos personas de distinto sexo.
En un
debate televisivo un jurista especialista en el tema argumentó que una de las
diferencias principales entre una pareja de heterosexuales y otra de
homosexuales es que la primera tiene la posibilidad de procrear, mientras que
la segunda no. A esto un activista gay contestó ‘entonces habría que prohibir
que una pareja de heterosexuales estériles contraigan matrimonio’. Sin embargo,
este argumento vuelve a ser falso y hasta incluso vergonzante. Primero porque
una pareja de heterosexuales estéril puede por medio de la adopción brindar
completamente la figura de padre y madre funcional, lo cual una pareja de
homosexuales jamás podrá cumplir. En segundo lugar dos gays podrán ser dos
excelentes padres, pero nunca una buena madre. Tercero es lamentable que tengan
que recurrir a compararse con una pareja de heterosexuales estériles, siendo la
esterilidad un hecho trágico y tan doloroso para quien lo sufre.
Otras veces he escuchado que prohibir el matrimonio entre homosexuales es equiparable a hacerlo entre dos personas de distinta raza (matrimonio interracial). Evidentemente es discriminar injustamente no permitir que dos personas de distinto sexo contraigan matrimonio por ser de distinta nacionalidad o color de piel, ya que éstas son condiciones que pertenecen a la naturaleza intrínseca de la persona, son condiciones innatas, inmutables, no adquiridas. Del mismo modo sería injusto no permitir que un hombre de baja estatura pueda casarse con una mujer alta. Pero nótese que estos ejemplos siempre involucran a un hombre y a una mujer con condiciones innatas e inmodificables. El matrimonio entre dos personas de igual sexo no tiene nada que ver con esto. Por un lado porque cuando expresamos ‘matrimonio interracial’ sin aclararlo, estamos haciendo referencia al contraído por un hombre y una mujer de distinta nacionalidad y, por otro lado, porque la homosexualidad no es una condición ni innata ni inmodificable. El gen gay no existe, ni tampoco la ciencia ha logrado aislarlo como en el caso del color de piel o de la estatura.
Otras veces he escuchado que prohibir el matrimonio entre homosexuales es equiparable a hacerlo entre dos personas de distinta raza (matrimonio interracial). Evidentemente es discriminar injustamente no permitir que dos personas de distinto sexo contraigan matrimonio por ser de distinta nacionalidad o color de piel, ya que éstas son condiciones que pertenecen a la naturaleza intrínseca de la persona, son condiciones innatas, inmutables, no adquiridas. Del mismo modo sería injusto no permitir que un hombre de baja estatura pueda casarse con una mujer alta. Pero nótese que estos ejemplos siempre involucran a un hombre y a una mujer con condiciones innatas e inmodificables. El matrimonio entre dos personas de igual sexo no tiene nada que ver con esto. Por un lado porque cuando expresamos ‘matrimonio interracial’ sin aclararlo, estamos haciendo referencia al contraído por un hombre y una mujer de distinta nacionalidad y, por otro lado, porque la homosexualidad no es una condición ni innata ni inmodificable. El gen gay no existe, ni tampoco la ciencia ha logrado aislarlo como en el caso del color de piel o de la estatura.
Falacia de la orientación sexual
Tampoco
la orientación sexual puede ser un derecho humano. Por un lado porque la
‘orientación sexual’ es un término no bien definido y que está causando
problemas tanto en el derecho como en la práctica médica, y por otro lado
porque si éste fuese un derecho humano, todas las orientaciones sexuales (sean
estas toleradas o no socialmente) deberían serlo.
Entidades indeseables
Bajo el
argumento del amor y la no discriminación, se están camuflando otras realidades
no tan buenas y beneficiosas para la sociedad. Para esquematizar esto, nótese
que en los Estados Unidos existe desde hace más de diez años una organización
llamada N.A.M.B.L.A(4), (North American
Men and Boy Love Association) en castellano Asociación Norteamericana del Amor
entre Niños y Hombres, la cual reclama el reconocimiento legal de sus uniones y
la no discriminación por diferencia de edad. Cualquiera puede comprobar
fácilmente que durante una década ha formado parte de las plataformas de la
I.L.G.A. (International Lesbian and Gay Association), en español Asociación
Internacional de Gays y Lesbianas y que por ello fue, en la década del noventa,
expulsada como miembro consultivo de la O.N.U. (Organización de las Naciones
Unidas).
Valoración de la justificación de la adopción
Otro
argumento que utilizan los activistas homosexuales con el tema de la adopción
de menores es que los homosexuales se desarrollan a partir de familias de
heterosexuales.
Nadie niega esta afirmación, aunque de modo parcial, ya que no es que sólo se necesitan un padre y una madre como figuras estáticas, sino que es preciso que ellos sean funcionales, que cada uno ejerza su papel de padre y madre. La conducta homosexual suele desarrollarse cuando la pareja de heterosexuales no logra brindar a su hijo una figura de hombre y mujer que el niño necesita para desarrollo de su personalidad. Entonces, para que la afirmación sea verdadera, la frase debería ser “Los homosexuales se desarrollan a partir de una pareja de padres heterosexuales que fallan en ejercer sus roles de padre y madre.”
Actualmente se entiende que la homosexualidad está condicionada por factores del entorno y que no está determinada genéticamente(5). Coincidiendo con este postulado, varios estudios indican que los niños criados por parejas de homosexuales son de 4 a 10 veces más proclives a desarrollar conductas homosexuales(6), por lo cual, nuevamente, confirmamos que el entorno es un factor de elevada importancia en el desarrollo psicosexual.
En ocasiones se difunde que según algunos estudios, los niños criados por parejas de homosexuales no presentan diferencias significativas con respecto a sus contrapartes criados por heterosexuales. Pero nótese que incluso la frase ‘no presentan diferencias significativas’ nos está indicando que existe algo diferente, aunque aparentemente ‘poco significativo’ ¿Pero qué es ‘poco significativo’? Lo que para algunos puede ser trivial, para otros puede ser contundente y significativo. Esto, nuevamente parece ser una valoración subjetiva y por tanto cuestionable. Estamos frente a una frase engañosa.
Sin embargo, objetivamente, se sabe que estos estudios carecen de rigor científico porque no son longitudinales (no estudian al sujeto a lo largo del tiempo. Lo hacen con niños, los cuales por su edad no tienen definida su personalidad), son poco representativos (toman muestras muy pequeñas) y no aleatorios (las muestras son tomadas de modo selectivo, por ejemplo se estudian niños criados por el propio colectivo homosexual).
Nadie niega esta afirmación, aunque de modo parcial, ya que no es que sólo se necesitan un padre y una madre como figuras estáticas, sino que es preciso que ellos sean funcionales, que cada uno ejerza su papel de padre y madre. La conducta homosexual suele desarrollarse cuando la pareja de heterosexuales no logra brindar a su hijo una figura de hombre y mujer que el niño necesita para desarrollo de su personalidad. Entonces, para que la afirmación sea verdadera, la frase debería ser “Los homosexuales se desarrollan a partir de una pareja de padres heterosexuales que fallan en ejercer sus roles de padre y madre.”
Actualmente se entiende que la homosexualidad está condicionada por factores del entorno y que no está determinada genéticamente(5). Coincidiendo con este postulado, varios estudios indican que los niños criados por parejas de homosexuales son de 4 a 10 veces más proclives a desarrollar conductas homosexuales(6), por lo cual, nuevamente, confirmamos que el entorno es un factor de elevada importancia en el desarrollo psicosexual.
En ocasiones se difunde que según algunos estudios, los niños criados por parejas de homosexuales no presentan diferencias significativas con respecto a sus contrapartes criados por heterosexuales. Pero nótese que incluso la frase ‘no presentan diferencias significativas’ nos está indicando que existe algo diferente, aunque aparentemente ‘poco significativo’ ¿Pero qué es ‘poco significativo’? Lo que para algunos puede ser trivial, para otros puede ser contundente y significativo. Esto, nuevamente parece ser una valoración subjetiva y por tanto cuestionable. Estamos frente a una frase engañosa.
Sin embargo, objetivamente, se sabe que estos estudios carecen de rigor científico porque no son longitudinales (no estudian al sujeto a lo largo del tiempo. Lo hacen con niños, los cuales por su edad no tienen definida su personalidad), son poco representativos (toman muestras muy pequeñas) y no aleatorios (las muestras son tomadas de modo selectivo, por ejemplo se estudian niños criados por el propio colectivo homosexual).
La expresión ‘los niños sólo necesitan amor’ es otro caballito de batalla de quienes defienden la adopción de menores por parte de homosexuales. Nuevamente, estamos ante otra frase incompleta. Lo correcto sería decir que ‘los niños sólo necesitan amor diferenciado de padre y madre’, ya que si tomamos como verdadera la primera expresión, estaríamos poniendo al mismo nivel al ser humano y a los animales inferiores, los cuales no necesitan amor diferenciado para su crecimiento.
“También
existen niños que son adoptados por una sola persona y no tienen papá y mamá”,
con estas palabras un periodista a favor de la adopción de menores por
homosexuales intentaba justificar su postura. Sin embargo, otra vez caemos en
una mentira, ya que ésta es una situación completamente diferente a la de niños
adoptados por parejas del mismo sexo. En la adopción monoparental sólo hay una
figura, paterna o materna que se adecúa a la realidad natural de ese rol como
en las parejas de heterosexuales. En cambio en la homoparentalidad
indefectiblemente coexisten dos figuras maternas o dos paternas, las cuales
obligatoriamente avasallan la realidad natural. Pero por otro lado, y aquí está
la gran diferencia, los niños adoptados por una sola persona no tendrán ni
distorsionados el concepto de matrimonio ni tampoco alterado el significado
biológico de un hombre como padre y una mujer como madre. En cambio, en el caso
de los niños adoptados por homosexuales, obligatoriamente se les distorsiona el concepto de matrimonio, la polaridad sexual y el
rol natural que representan los cónyuges de distinto sexo.
“Pero
también hay niños que carecen de papá o mamá ya que uno de sus padres fallecen
y carecen de su presencia”. Nuevamente esta comparación es poco feliz e incluso
agraviante, ya que se utiliza otro hecho trágico como la defunción de un
progenitor para defender la homoparentalidad.
Siguiendo
los argumentos esgrimidos por los propios defensores del presente proyecto de
ley, la homoparentalidad se asemeja a la situación de un niño cuyo padre o
madre ha fallecido y el matrimonio gay se asemeja a una pareja de
heterosexuales estériles.
El
mismo periodista continuó diciendo: “pero es preferible que sean adoptados por
una pareja de homosexuales antes que estén en la calle”. Pero numéricamente hay
una relación positiva entre la oferta de parejas de heterosexuales que desean
adoptar y la demanda de niños a ser adoptados. Por tanto estamos frente a un
argumento ficticio que nada tiene que ver con la realidad.
La
historia de Pepe
“Pepe es homosexual y adopta
a Martincito como individuo soltero (monoparental). Luego Pepe conoce a
Juan y conviven juntos. Por desgracia muere Juan y, por no poder
"casarse" con Pepe, no puede dejarle la herencia a Martincito”. Esta es la historia que un
activista gay nos contó en un reportaje televisivo para convencernos de que
es necesario legalizar el matrimonio entre dos personas del mismo sexo.
El
argumento es falso (7), ya que si Pepe
adoptó a Martincito, su cónyuge -sea
mujer o varón, siguiendo el ejemplo-, no lo adoptó y, por lo tanto, no es
su hijo y, por lo tanto, no va a heredar nada del cónyuge. O sea que el
argumento es absolutamente falso, ya que en caso que Pepe se case con una mujer
y muere esa mujer, el chico tampoco heredará nada de ella...
Ahora
bien, si Juan quiere dejarle bienes a Martincito, tendrá que instituirlo
heredero en un testamento. Si no tiene herederos forzosos -cónyuge, hijos o padres-, Martincito heredará todo. Si tiene
herederos forzosos, sólo podría dejarle en herencia lo que exceda de la legítima
de los herederos forzosos.
Distinto
es el caso de Pepe, quien al adoptar a Martincito como hijo, éste lo hereda
igual que cualquier hijo a su padre.
No
conocemos fehacientemente cual es el resultado de un niño adoptado en estas
condiciones. Por otro lado, hay que distinguir dos realidades distintas: una
cosa es que a Pepe el Derecho le permita adoptar un niño por su condición de
ser humano soltero, y otra cosa es que el Derecho le otorgue esta
posibilidad a una pareja de homosexuales. En ambos casos, el niño se
encuentra ante dos esquemas parentales completamente distintos. Una persona
homosexual soltera no influye del mismo modo que una pareja gay.
El hecho
de que Pepe sea homosexual y pueda adoptar no justifica que haya que legalizar
el matrimonio entre homosexuales. Tampoco significa que ese hecho sea bueno y
deba ser legalizado. Que una persona pueda hacer algo no es sinónimo de que sea
ético o que deba convertirse en ley. Existen innumerables acciones practicadas
por muchas personas que corrompen la ética y las buenas costumbres y hasta
rozan con el límite de la legalidad, y no por ello deben convertirse en ley.
Recuérdese que no todo lo legal es bueno. Hay
muchas leyes injustas.
No se asemejan a otras minorías
Los homosexuales no cumplen con
los tres criterios que caracterizan a los grupos minoritarios a quienes se les
ha otorgado protección legal especial. Estos criterios son:
-Privación económica
-Privación económica
Como
grupo, los homosexuales son uno de los mejor posicionados económicamente.
-Debilidad política
Se conocen decenas de homosexuales que ocupan
cargos políticos de elevado nivel.
-Características
inmodificables
Los
grupos minoritarios comparten características inmutables, no conductuales, como
son la raza, la discapacidad o el origen nativo. Los homosexuales son el primer
grupo en reclamar el status de minoría debido a su comportamiento. No existe
ningún estudio científico que demuestre que la homosexualidad es un fenómeno
biológico, como lo hemos mencionado antes. Más que una minoría, los
homosexuales estarían mejor ubicados dentro de un grupo de interés especial,
por lo cual no es justo que se les otorguen derechos específicos como a las
minorías reales.
Tampoco es equiparable la situación de discriminación y estigmatización que sufren los homosexuales como la que han sufrido otros grupos sociales. Para ser más claros, citemos el ejemplo de los individuos de piel negra de los Estados Unidos, que sí cumplen con los tres criterios enunciados anteriormente y que no podían siquiera trabajar dignamente y ganar un salario digno. Eran esclavos de los blancos. Mucho menos tenían derecho a votar y a participar activamente en la sociedad.
Tampoco es equiparable la situación de discriminación y estigmatización que sufren los homosexuales como la que han sufrido otros grupos sociales. Para ser más claros, citemos el ejemplo de los individuos de piel negra de los Estados Unidos, que sí cumplen con los tres criterios enunciados anteriormente y que no podían siquiera trabajar dignamente y ganar un salario digno. Eran esclavos de los blancos. Mucho menos tenían derecho a votar y a participar activamente en la sociedad.
Discriminaciones justas e injustas
Cabe aclarar que, simplemente, hay discriminaciones justas e injustas. Un niño de seis años, no se puede casar, no puede conducir un automóvil ni ser admitido en la Universidad. Un inglés no puede votar en las elecciones argentinas, a menos que esté nacionalizado. Y nada de ello constituye una discriminación injusta: son discriminaciones justas, pues justicia no es ‘dar a todos por igual’, sino ‘dar a cada uno lo suyo’. De lo que se deduce que no es lo mismo trato igualitario que trato justo.
La vieja balanza de la justicia se desequilibra cada vez que se pretende ‘agregar’ a los derechos inherentes a la naturaleza humana, ‘derechos’ inventados, meramente positivos y sin fundamento en la realidad.
Tres grupos distintos de homosexuales
Cabe aclarar que, simplemente, hay discriminaciones justas e injustas. Un niño de seis años, no se puede casar, no puede conducir un automóvil ni ser admitido en la Universidad. Un inglés no puede votar en las elecciones argentinas, a menos que esté nacionalizado. Y nada de ello constituye una discriminación injusta: son discriminaciones justas, pues justicia no es ‘dar a todos por igual’, sino ‘dar a cada uno lo suyo’. De lo que se deduce que no es lo mismo trato igualitario que trato justo.
La vieja balanza de la justicia se desequilibra cada vez que se pretende ‘agregar’ a los derechos inherentes a la naturaleza humana, ‘derechos’ inventados, meramente positivos y sin fundamento en la realidad.
Tres grupos distintos de homosexuales
Finalmente,
existe una profunda división tripartita en la comunidad gay. La primera es la
de aquellas personas que sienten atracciones hacia personas del mismo sexo pero
rechazan esa orientación y sufren por ello. Este grupo es el más discriminado y
ridiculizado por gran parte de la prensa y hasta ignorados por el INADI.
En segundo lugar, existe otro grupo de homosexuales que han decidido vivir un estilo de vida homosexual y lo hacen sin considerar que ello les confiere privilegios (Sra. Rito, cofundadora de la C.H.A y Carlos Perciavale).
En último lugar tenemos el tercer y último grupo, ínfimo, de homosexuales. Éste es el activista gay y es el que hace de su elección sexual una bandería política.
En segundo lugar, existe otro grupo de homosexuales que han decidido vivir un estilo de vida homosexual y lo hacen sin considerar que ello les confiere privilegios (Sra. Rito, cofundadora de la C.H.A y Carlos Perciavale).
En último lugar tenemos el tercer y último grupo, ínfimo, de homosexuales. Éste es el activista gay y es el que hace de su elección sexual una bandería política.
Nótese la
palabra ínfimo. Esto es así ya que siendo de antemano un grupo social que ronda
como media el 2% de la población mundial(8),
sólo una pequeña parte de este 2% pertenece al tercer grupo de homosexuales
activistas.
Cuando los políticos en su discurso admiten que la legalización de las uniones homosexuales tiene como fin la inclusión de este grupo social en democracia, estarán entonces refiriéndose a esta tercera ínfima subdivisión.
El político que se declara a favor de la legalización de las uniones homosexuales debería reformular su discurso, ya que no está hablando en representación de todos los homosexuales.
No hace falta ser muy avezado para darse cuenta de esta realidad. Examínese por un momento cuáles son los gestores principales del reclamo por el matrimonio homosexual y se verá que siempre son las mismas caras.
Cuando los políticos en su discurso admiten que la legalización de las uniones homosexuales tiene como fin la inclusión de este grupo social en democracia, estarán entonces refiriéndose a esta tercera ínfima subdivisión.
El político que se declara a favor de la legalización de las uniones homosexuales debería reformular su discurso, ya que no está hablando en representación de todos los homosexuales.
No hace falta ser muy avezado para darse cuenta de esta realidad. Examínese por un momento cuáles son los gestores principales del reclamo por el matrimonio homosexual y se verá que siempre son las mismas caras.
Conclusión
Debatir
seriamente exige que los señores senadores tomen una cuota de su tiempo en
analizar de modo racional todos los argumentos, tantos los favorables como los
contrarios al proyecto de ley en cuestión. Pretender defender ideas por medio
de ideologías, desde la subjetividad o hasta incluso desde figuras del medio
del espectáculo resulta poco serio, si consideramos que éste es un tema que
afecta a los niños. Pero además es necesario erradicar la intromisión forzosa
de figuras que no fueron votadas por el régimen democrático para representar al
pueblo y que incluso repiten forzosamente sus discursos en todas las audiencias
del interior del país. También es necesario que el propio Instituto público Nacional Contra la
Discriminación no utilice de modo impreciso y abusivo el término discriminación
e implemente políticas antidiscriminatorias para los miles de argentinos que
somos estigmatizados por oponernos en democracia al presente proyecto de ley.
No
permitir el matrimonio entre dos personas de igual sexo no resulta ser
homofóbico, ni discriminatorio, ni retrógrado, ni implica violar derechos
humanos. Los argumentos esgrimidos a favor tienen una base completamente
subjetiva y poco racional. Para ello se utilizan frases y palabras
sensibilizantes y confusas que engañan al político y al público común, y se
contradicen con la lógica y el sentido común.
Referencias
1- Comparecencia de expertos en el Senado
español en relación a la adopción de menores por parejas de homosexuales. Dr.
Aquilino Polaino Lorente. Catedrático de psicopatología. Universidad
Complutense de Madrid. 20 de junio de 2005,
Comisión de justicia
2-
BOSCHI, Silvana, “Unión civil: una tendencia
que crece”, Diario Clarin, 24/11/2007
3-
Véase el portal www.forumlibertas.com “El matrimonio gay en EEUU, vapuleado en 7 de 8
referendos” y “Las uniones civiles se atascan en Hawaii”.
4- NAMBLA
Replies to ILGA Secretariat (Revised) 28 Jan 1994
5- Pro-Homosexual
Researchers Conceal Findings: Children Raised by Openly Homosexual Parents More
Likely to Engage in Homosexuality By Trayce Hansen, Ph.D.
6- Legalizing
Same-Sex Marriage Will Increase Prevalence of Homosexuality:Research Provides
Significant Evidence By Trayce Hansen, Ph.D.
7-
Agracedemos
el asesoramiento de los juristas Jorge Scala y Nicolás Laferriere.
8-
Véanse varios estudios: a- Paul Cameron y Kirk
Cameron, b-Debate points: Homosexuality in world History, c- Colorado for
Family Values, Colorado Springs, Vol. 27, 1995. d- King et al. 1988. e- Melbye,
1992. Sundet et al, 1988.
Masturbación: ¿Cuál es la perspectiva de Dios?
La mayoría de cristianos solteros luchan con la masturbación. Muchos se sienten culpables pero a la vez confundidos y abrumados sobre cómo quitarse el hábito. ¿Es posible superar este comportamiento?
Cualquier discusión sobre la masturbación debe comenzar considerando nuestros puntos de vista sobre el sexo en general. Como en muchas otras áreas, el mundo ha corrompido algo que Dios diseñó para bien. Hemos rendido culto al placer sexual en vez de recibirlo con acción de gracias.
La forma en que vemos la sexualidad tiene un efecto en nuestras acciones. Cuando tenemos un pasado de promiscuidad sexual, abuso o desviación, puede ser difícil para nosotros ver la sexualidad como un regalo de Dios. Él puede ayudarnos a verlo como algo bueno. Lo que estoy diciendo puede ser llamado “vivir en paz con nuestra sexualidad”.
La sexualidad es la esencia de nuestra existencia. No podemos separarla de quien somos. Nuestros cuerpos son obra de Dios. Por tanto, el sexo —el cual es parte de esa creación— es bueno.
Fin de la soledad
La sexualidad fue creada por Dios para acabar con la soledad del hombre. Después de crear el mundo, Dios dijo que había un aspecto que “no era bueno”, el hecho de que Adán estuviera solo. Así que creó a Eva. El sexo es Su don maravilloso, operando como un imán para acercar a dos personas.
En este contexto, veamos el beneficio de la masturbación. La masturbación trae un alivio físico, pero nunca puede satisfacer emocionalmente, no es una experiencia compartida. Está dirigida hacia uno mismo. La experiencia sexual que fue diseñada para ser compartida con otra persona, es consumada en la soledad en silencio.
La masturbación no nos lleva a relacionarnos. En vez de resolver nuestro aislamiento, la masturbación contribuye al problema. En la masturbación estamos tratando de satisfacer nuestro deseo sexual, pero en una forma inmadura.
Quizá esto explica por qué la masturbación nos deja con sentimientos de culpabilidad. De algún modo cada persona sabe que el sexo fue diseñado para ser compartido y la masturbación no cumple ese propósito. Pero a menudo la culpa y la insatisfacción asociada con la masturbación nos mantiene en un círculo vicioso de fracaso. Enredamos cuerdas de vergüenza y soledad a nuestro alrededor.
La solución es encontrada cuando nos alejamos de nosotros mismos. Mientras más llenemos nuestras vidas dando a los demás, menos nos volveremos hacia el centro de nosotros mismos.
Síntoma de problemas más profundos
La masturbación puede ser un indicador de un problema más profundo el cual puede no ser sexual. Pero el problema ha sido tomado en una forma sexual. Gran parte del tiempo la masturbación es un indicador de una insatisfacción con nosotros mismos y con nuestra vida. Podemos estar intentando superar el descontento buscando el placer temporal que la masturbación ofrece. La masturbación usada como una forma de almohadilla nunca tendrá éxito en ayudar a traer satisfacción a la vida de uno.
Nuestra meta es llegar a ser personas maduras. La masturbación nos mantiene en la inmadurez. Parte del crecimiento es aprender a subyugar la forma en que manejamos nuestros impulsos sexuales. Muchos de nosotros nunca hemos aprendido cómo hacer eso.
Algunos psicólogos sienten que crecemos a través de diferentes fases en nuestro desarrollo psicológico. Crecemos de una fase a la siguiente mientras que aprendemos a permanecer bajo tensión sexual sin transferir nuestros deseos sexuales inmediatamente al placer.
Mientras más aprendamos a controlar la tensión sexual, más energía adquirimos para ayudarnos a madurar. De acuerdo a esta teoría, comenzamos en la fase autoerótica. En esta fase nos amamos a nosotros mismos. La masturbación es considerada parte de esta fase. Dice, “Soy inmaduro”.
Idealmente pasamos de esa fase a la fase homoerótica. Pasamos de amarnos a nosotros mismos a tener la capacidad de amar a alguien del mismo sexo, lo cual ocurre en los niños cuando tienen profundos sentimientos de amor por alguien del mismo sexo. Esto no tiene nada que ver con la homosexualidad. Es un paso necesario en el crecimiento.
En esta etapa intermedia aprendemos cómo amar a alguien aparte de nosotros mismos, pero aún no somos capaces de dirigir nuestros sentimientos a alguien del sexo opuesto. En esta fase aprendemos a manejar sentimientos de amor sin transferirlos a acciones sexuales. Tener tales sentimientos es normal.
La última fase es llamada la etapa heteroerótica. Esta ocurre cuando hacemos el difícil encuentro con alguien opuesto a nosotros. Se necesita madurez para encarar a alguien que es diferente. Tenemos temor, pero este temor es normal. Se necesita madurez para superar el temor.
Antes que podamos dominar nuestro impulso sexual, necesitamos reconocerlo como un don de Dios. No lo podemos simplemente desechar. Ni tampoco podemos orar para que desaparezca. Desecharlo sería desechar algo que Dios nos dio para que formara parte nuestra. Nuestro impulso sexual es un regalo de Dios.
Consejos útiles
A continuación se dan algunas sugerencias para ayudarte a madurar más allá de la masturbación:
- Conoce tu meta. Tener una meta significa que tienes algo que conseguir. Pero en vez de tener la meta “quiero dejar de masturbarme”, intenta otro aspecto. Una mejor meta es, “quiero llegar a ser maduro y crecer en mi masculinidad” (o femineidad, según el caso). La masturbación nos impide llegar a ser maduros.
- Reconoce que la masturbación alimenta inseguridad en tu sentido de identidad sexual. En tu crecimiento fuera de la homosexualidad, estás descubriendo quién eres como hombre o mujer. El dominar la masturbación, —particularmente si es utilizada como una salida para fantasías sexuales con gente del mismo sexo—, es un paso más para crecer seguro en tu identidad sexual.
- Reconoce que la represión no es la respuesta. Tú no puedes reprimir tu impulso sexual y pretender que no existe; eso sólo te traerá frustración. Tienes que encarar el hecho: Parte del ser humano es tener un deseo por el sexo. Jesús quiere ayudarte a vivir en paz con esos sentimientos. Puedes renunciar a la satisfacción de tu deseo de sexo sin reprimirlo. Mientras que aprendas a renunciar a su gratificación, realmente encontrarás mayor satisfacción que si te rindes a ello.
- Reconoce la verdad de que tú puedes superar la masturbación. No es verdad que los impulsos sexuales, si no se cede a ellos, llegan a un punto que estallan. No eres una víctima de deseos incontrolables. Puedes sentirte como que no puedes dejar de masturbarte. Puedes pensar que la presión sexual es demasiado irresistible. Si te sientes así, tu cuerpo te está engañando.
- Reconoce que va a tomar trabajo de tu parte el desarrollar resistencia para superar tus deseos egoístas de placer. Recuerda la meta: “crecer en madurez”. El crecimiento a menudo viene acompañado de dolor. Fue idea de Dios darnos buenos sentimientos. Pero no vamos a ser regidos por esos deseos.
- Permite que la gracia crezca en ti. Tú puedes realmente tener una obsesión de desistir. Esta obsesión hace que vuelvas tus ojos a ti mismo en vez de volverlos a Dios.
- Enfócate en el amor de Dios para ti y Su gracia en ayudarte. Puede ser que caigas, pero puedes levantarte e intentarlo de nuevo. Fue así como aprendiste a caminar. Si caes no eludas a Dios. Acepta Su perdón y regocíjate en tu relación con Aquel que perdona.
- Practica la abstinencia en otras áreas de tu vida. Otra palabra para abstinencia es “ayuno”. Cuando ayunas, evitas algo que está permitido, no algo prohibido. Mientras aprendas a renunciar a cosas que son permisibles, aprenderás a tener más autocontrol sobre áreas que son prohibidas.
Por ejemplo, disciplina tu forma de comer omitiendo una comida, absteniéndote del chocolate durante una semana, o bebiendo sólo líquidos por un período de 12 horas. Otro ejemplo es la televisión. Apaga la televisión durante una noche y pasa el tiempo escribiendo cartas o leyendo un buen libro. - Mantén tus luchas con la masturbación en perspectiva. Creo que este problema es a menudo agravado en proporción a otros problemas en nuestras vidas. Superar la masturbación es sólo una parte del gran cuadro de crecer maduros en Cristo en todas las áreas de nuestra vida.
- Un punto final: La masturbación no está específicamente mencionada en las Escrituras. En áreas en las cuales la Biblia calla, siempre existe la pregunta, “?”
En estas áreas creo que debemos decidir por nosotros mismos utilizando los principios más generales de las Escrituras para ayudarnos. Otra persona no puede decidir por nosotros, nosotros debemos escuchar al Espíritu Santo.
Quizá Dios no menciona la masturbación porque Él quería que nosotros encontráramos la libertad que la madurez trae consigo. “Sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo” (Efesios 4:15).
Jay Stone ha estado involucrado en liderazgo en el programa residencial de Amor en Accióndesde enero de 1991. Muchos de los pensamientos contenidos en este artículo fueron tomados del libro Mi Hermoso Sentimiento por Walter e Ingrid Trobisch (InterVarsity Press, 1977).
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Reproducido con permiso
Traducido del inglés por Oscar Galindo
Superando la pornografía homosexual en la terapia restauradora: identificando las tres necesidades subyacentes
La fácil disponibilidad de la pornografía y la adicción a ella ha alcanzado proporciones epidémicas que los medios de comunicación siguen ignorando. Para el hombre con la atracción hacia personas de igual sexo (AMS), la pornografía gay se convierte en un problema particular debido a los deseos naturales pero frustrados que presenta.
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Al trabajar con los hombres con AMS, se hace evidente para ellos que su atracción se encuentra a menudo en satisfacer aparentemente tres impulsos emocionales: (1) Envidia por el cuerpo (2) la actitud asertiva y (3) necesidad de vulnerable de compartir. Esta imagen no se ajusta a todos los hombres con AMS (como yo siempre les digo a mis clientes: "Si lo que digo no suena verdadero para usted, entonces vamos a abordar este tema de forma diferente), pero se ajusta a varios de ellos. Cuando suena verdadero, a continuación, intentamos trabajar con la imagen pornográfica para disminuir su poder. No tenemos que utilizar imágenes pornográficas explícitas, de hecho, la experiencia clínica ha demostrado que imágenes no explícitas del cuerpo masculino puede ser igual de eficaz. Así que vamos a revisar cada uno de los tres impulsos emocionales mencionados anteriormente, y ver cómo se representan en la pornografía gay.
Envidia al cuerpo
Por lo general, la primera necesidad identificada es el deseo de tener un cuerpo como el de la imagen personificada. El actor porno posee cualidades de la masculinidad en relación con el cual el cliente se siente dolorosamente inadecuado. Para cada cliente, las características masculinas pueden ser diferentes, pero los elementos comunes son la musculatura, el vello corporal, contextura robusta, y la imagen arquetípica de la masculinidad, un pene más grande, que el cliente siente son vergonzosamente carentes en su persona.
Actitud asertiva
Además de la imagen corporal, el cliente se dirige a una muestra de franqueza, de no inhibición y de atrevida agresión. Estas son exactamente las cualidades que al cliente le falta en la vida, especialmente en sus relaciones inhibidas con otros hombres.
El compartir Vulnerable
Con una mayor exploración, el cliente puede identificar su atracción como una cualidad abierta de compartir sus emociones y otros aspectos de la propia experiencia interna con otro hombre. La actividad sexual entre dos hombres ofrece una imagen de la fantasía de ese vulnerado compartir, de un profundo nivel de aceptación y de validación mutua y que son fuertemente deseados pero dolorosamente ausentes en sus relaciones masculinas.
De la fantasía a la realidad
La disminución del interés en la pornografía gay se produce cuando el cliente comienza a entender que él está tratando de satisfacer las necesidades normales, saludables y válidas a través de estas fantasías y la ilusión. Mientras aparenta ser emocionalmente "seguro", la pornografía gay no ofrece más que un alivio temporal de la soledad y la alienación de los demás hombres. En cambio, el paciente se siente alentado por su terapeuta para entregar esta intimidad de fantasía para amistad auténtica. A pesar de que la pornografía ofrece seguridad en lo relativo a la vergüenza del rechazo de otros hombres, la pornografía satisface sólo en el momento. Sólo a través de la experiencia de la vida real puede haber auténtica transformación.
Las tres técnicas terapéuticas utilizadas en la terapia reparativa para descubrir necesidades inconscientes del cliente son: (1) Indagación-Investigación, (2) el trabajo corporal, y (3) EMDR (Desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares). La efectividad de cada técnica depende del cliente. El terapeuta puede combinarlos, pero como regla general, el trabajo corporal es más eficaz que la indagación-Investigación y EMDR es más eficaz que el trabajo corporal. (Trabajo corporal es una forma de terapia en la que el cliente aprende a identificar cómo se siente a través de la sintonía con las emociones que se manifiestan en su cuerpo.)
El reconocimiento por parte del cliente de la pornografía como una simple "proyección fantasiosa" de las necesidades no satisfechas conduce inevitablemente al cliente motivado a preguntar: "Bueno, entonces, ¿cómo puedo satisfacer estas necesidades? "Su pregunta marca la segunda fase de la terapia reparativa y el proceso de la pornografía gay, y de hecho, salir de la homosexualidad en sí. La preocupación por la pornografía masculina representa a menudo el sentido propio de inferioridad masculino del cliente que se manifiesta en estos tres aspectos de envidia al cuerpo, la falta de afirmación y la necesidad vulnerable de compartir - y la investigación de la vida del cliente con SSA también revela una falta de auténticas amistades masculinas.
Los recuerdos de vergüenza de la infancia por los hombres dominantes a menudo salen a la superficie durante la exploración terapéutica. Los actores porno, después de todo, representan la clase de hombres que intimidan a nuestro cliente. El cliente se da cuenta de que a través de la pornografía, él puede dominar o ser dominado por los hombres que una vez le daban miedo. A través de la pornografía, puede participar en el juego imaginario y sentir una pseudo-aceptación de la clase de hombres que han humillado y lo rechazaron.
A medida que el cliente logra identificar cómo se proyecta en la imagen de pornografía sus necesidades insatisfechas y lo más importante, que ya cumple con las necesidades reales de amistades masculinas, el poder de la imagen pornográfica disminuye. Los informes clínicos nos dicen que el cliente puede eventualmente encontrar tales imágenes no sólo poco interesantes y excitantes-, sino repulsivas de la misma manera que dichas imágenes son típicamente experimentadas por los hombres heterosexuales.
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